“La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria” (Proverbio chino)
Cuál fue el primer refresco que probó tu abuelo, cuáles eran sus juegos en el patio, de qué hacía los álbumes de cromos, qué llevaba a trabajar en el macuto, con qué música no paraba de bailar y conoció a tu abuela en el baile de los sábados…. en resumidas cuentas: cómo era su vida. Hablar de la rutina cotidiana o la intrahistoria, como la llama Unamuno, nos hace comprender nuestra verdadera historia, la que se ha construido poco a poco, desde nuestras raíces. En resumen, si los jóvenes recordamos los símbolos que rodearon a nuestros mayores más difícilmente olvidaremos nuestra identidad.
En la actualidad, gracias a las redes sociales y a internet, tenemos los mecanismos necesarios para ampliar y fijar nuestra memoria colectiva, para crear lo que puede llegar a ser una memoria digital vastísima. Existe la capacidad técnica, ahora sólo nos queda grabar a nuestros mayores o escuchar los cientos de historias que nos ofrece en la red el banco de la memoria, Memoro.org. Leer noticia completa ↓





